En
primavera, cuando toda Sevilla huele a azahar,
con sólo una o dos semanas de intervalo, tienen
lugar las dos fiestas más impresionantes del
año:
la La Semana Santa, de fama universal por
sus tradiciones procesionales,
y la Feria con todo el folclore flamenco: La
Feria de Abril
LaSemanaSanta es una simbiosis entre
arte, espiritualidad y pasión difícil explicar.
Su origen se remonta al s. XVI en que la Iglesia
deseosa de incrementar la fe trató de acercar al
pueblo el misterio de la pasión de Jesucristo de
un modo más palpable y humano. Para ello se
encargaron a imagineros figuras que representaran
la pasión de Jesucristo con tal fuerza patética
que hicieran comprender el dolor y la
resignación. Los más insignes imagineros del
barroco elaboraron estas tallas de madera
policromadas, vestidas y frecuentemente con
cabellos de seda, con tal realismo, que
impresionaba su contemplación. Cargados sobre
hombros de costaleros desfilarían por la
ciudad, dando la impresión que realmente la
Virgen llorando, o Jesucristo con la Cruz a
hombros, caminaban entre la muchedumbre. Y el
efecto se consiguió, y esta celebración
religiosa del s. XVI sigue portando al éxtasis a
un pueblo que se dejará llevar como hace siglos
por esta exaltación de los sentidos.
Las cofradías son agrupaciones
religiosas de ciudadanos pertenecientes a una parroquia,
que alberga las imágenes que saldrán en procesión. Los
hermanos o miembros se ocupan de todo lo relativo
a estas procesiones durante todo el año. Cada
cofradía suele tener dos pasos, normalmente el
primero representará a Jesucristo en la Cruz o en
otra escena referente a su "Pasión" (escenas
transcurridas entre los momentos de oración en el "Huerto
de los Olivos" hasta su muerte) y el segundo a la Virgen,
como madre que sufre. Los hermanos" llevan
con honor el cargo de salir como nazarenos con
sandalias o descalzos, (vestidos con túnica larga y
antifaz en forma de capirote) portando un cirio o
cargando una pesada cruz de madera. Otro honor es salir
en Semana Santa de costalero compartiendo con
otros la carga del paso sobre sus hombros (un sólo
costalero puede llegar a soportar un peso de hasta 100 Kg).
Cada paso desfilará un día de la Semana Santa,
saliendo de su parroquia, pasando por el "recorrido
oficial" (el recorrido que todos hacen y que
incluye la Catedral), y volviendo a su Iglesia, todo ello
en unas 8 horas. Sevilla tiene unas 52 cofradías, con
unos 100 pasos, que desfilarán entre el Domingo de
Ramos y el Domingo de Resurrección,
incluyendo la madrugada entre el Jueves y Viernes.
El visitante observará un espectáculo fuerte y
contradictorio; los contrastes entre una procesión y
otra, son indescriptibles Pero todas con el punto común
de manifestar de corazón la buena fe de un pueblo alegre
y folclórico, que no puede entender la espiritualidad de
otro modo si no es a través de sus propias pasiones
humanas. Contrasta sin duda ver a la "Virgen de la
Candelaria" cruzar los "Jardines de Murillo"
la noche del Martes, al son de la alegre música de los
"campanilleros", cuando sus costaleros la mecen
de tal forma que parece que baila; y ello justo después
de haber visto a "los estudiantes", con su
larga fila de penitentes cargando cruces, entrar en la
Universidad, en recorrido silencioso y solemne.
Es asimismo contradictorio ver, en la madrugada del
Viernes, en una pequeña callejuela entre una multitud
con sólo la luz de los cirios, a un Cristo cargando una
Cruz. En el silencio sólo se siente el esforzado paso de
los costaleros. Al mismo tiempo, en otra calle, vemos a
las "centurias romanas", la gente grita
fascinada a la Virgen, como si de una mujer se tratase,
"Macarena, guapa". Esta es la cofradía de la Macarena,
una de las más populares de Sevilla. En otra pequeña
plazuela, abarrotada de gente morena, sale de la Iglesia
, el "Cristo de los Gitanos", casi sin
caber por las puerta, con difíciles maniobras de los
costaleros, quizás derrodillas. Una mujer gitana, en un
balcón canta una triste "saeta" que, en el
más profundo y sentido flamenco, llora la pasión de
Cristo. Y el cabello se eriza en este momento emocionante
y humano, lleno de pasión, con el olor a incienso y cera.
Es difícil explicar todo lo que se siente durante una
semana tan emotiva y fuerte a aquel que nunca lo ha visto.
Una o dos semanas más tarde llega LaFeriadeAbril, una fiesta con gracia conocida
mundialmente. Su origen es el de una popular "feria
de ganado", que aunque sigue celebrandose ha cedido
protagonismo a lo que hoy es un espectáculo de folclore
y alegría extraordinario.
El escenario lo constituye una efímera ciudad con
numerosas casetas de lona alineadas en calles cubiertas
de albero, adornadas con flores, banderines y farolillos
de papel. Estas casetas pertenecen a familias, grupos de
amigos o asociaciones, por lo que en su mayoria tienen la
entrada restringida a sus miembros e invitados. Suelen
disponer de un tablao o zona de baile junto a un bar o
zona de encuentro.
La fiesta dura seis días, comienza el lunes por la noche
cuando los sevillanos se reunen en sus casetas para cenar
el tradicional "pescaito frito". A las 11 de la
noche tiene lugar "la iluminación" cuando los
inmensos arcos de madera (también improvisados cada año
para la feria) inundados de bombillas de colores y los
farolillos de todas las calles se encienden inaugurarando
oficialmente la fiesta, independientemente si muchas
familias han comenzado ya a festejar desde el viernes
anterior al mismo tiempo que decoraban la caseta.
A diario acuden los sevillanos, a media mañana, a
disfrutar del vistoso Paseo de Caballos , donde jinete o
amazona con sus bellos trajes típicos lucen sus dotes y
su caballo, o donde los más bonitos enganches (de coches
de caballo) colorean el recinto. Casi todas las
sevillanas, con independencia de su edad luciran los
tradicionales trajes de flamenca. . Se pasará el día
bailando y cantando flamenco, comiendo y bebiendo el
dorado Fino de Jerez o la Manzanilla. Por la tarde, a las
5, se celebran las corridas de toros más importantes del
año. Una corta pausa y se volverá al atardecer, para
una larga noche de cante y baile . Todo ello terminará
con el desayuno del tradicional chocolate con churros
antes de volver a casa.
La feria termina el domingo a las 11 de la noche cuando
su fastuosa luminotecnia nocturna se apaga y los fuegos
artificiales marquen que se acabó la feria por este año.
Alegría y tipismo, un espectáculo de luz y de color que
en tan sólo unas semanas, se monta, se vive y se
desmonta, quedando ese territorio desierto a la espera
del año siguiente.
A continuación de la feria, se da una sucesión de
ferias en todos los pueblos de la provincia y los
alrededores que durará hasta Septiembre. Su fisonomía
será parecida, sólo la distinguen el hecho de que la de
Sevilla es mucho más grande e impresionante.
Entre las fiestas de otoño destaca la que se celebra, la
madrugada del 7 al 8 de Diciembre, en el monumento a la Virgen
de la Inmaculada, de la Plaza del Triunfo, entre la
Catedral y el Alcázar. Allí se congrega una muchedumbre
para asistir al tradicional desfile de todas las tunas de
la ciudad y muchas de las afueras que vienen a cantar a
la Virgen en conmemoración a dicha fiesta. El
espectáculo y el ambiente se extenderá hasta muy
entrada la mañana. En Sevilla se dice que si en esa
noche no llueve, tampoco lloverá en Semana Santa...y
así se confirma cada año.
A la mañana siguiente se asiste a la tradicional y
antigua danza de los seises, niños que cantan y
bailan en la catedral. El espectáculo está lleno de
gracia con el color que aportan sus ancestrales trajes en
celeste, blanco y oro, (aún los originales, ya que, como
reza la tradición, está permitido repararlos pero nunca
hacerlos nuevos).
El Año Nuevo comienza al pie del reloj del Ayuntamiento
en la Plaza Nueva. Allí se reúne una multitud, a
tomar las 12 tradicionales uvas al compás de las
campanadas, que marcan los últimos 12 segundos del año.
A partir de aquí se celebrarán fiestas públicas y
privadas en toda la ciudad, hasta la mañana en que se
suele ir a desayunar antes de ir a dormir.
El 5 de Enero, por la tarde-noche, cruza la ciudad la
tradicional Cabalgata de los Reyes Magos, con un
excepcional espectáculo de luz y color. Desde las
carrozas, llamativamente decoradas como en carnaval, los
Reyes, sus pajes y las damas tiran caramelos a los niños.
Ello simboliza la entrada en la ciudad de los Reyes Magos
que el día 6 de Enero por la mañana traerán los
regalos a los niños.